27 de abril de 2009

REGATAS REMA CONTRA LA CORRIENTE



Como ante CUBA, no jugó bien y se vio superado en pasajes del partido por Manuel Belgrano, pero salió a flote con la estirpe de sus delanteros, la mano del técnico y la magia, una vez más, de Facundo Vega, autor de 26 puntos. Así, lo hundió por 41-28 y se mantiene en carrera en la Zona A.
La regata de Regatas por llegar a esa codiciada meta que es el cuarto (o por qué no quinto) puesto de la competitiva Zona A navega contra viento cambiante, corriente adversa y marea baja. Sin embargo, cuando parece que se va a pique, saca a flote lo mejor de sí. Lo hizo en el debut frente a CUBA, repitió ante Manuel Belgrano.
Bien capitaneados y con el tackle como bandera insignia, Nicolás Christie Newbery y los siete marineros del pack de forwards se acoplaron casi sin grietas al segundo al mando que resulta ser Facundo Vega: cuando parecía que se hundían, entre ellos sacaron el manotazo de ahogado en el último cuarto de hora y viraron el rumbo para el 41-28 final. De esta manera, se aquietaron las aguas y el horizonte asoma un tanto más despejado.


Porque Manuel Belgrano saltó a la cancha con el motor fuera de borda. Aceleró en los metros finales y lastimó cada vez que se lo propuso. Tuvo la pelota, la manejo mejor y fue un culto a la eficacia: error del rival, puntos propios. Cierto es que hizo agua en el scrum, y se vio obligado a retroceder en varias oportunidades. Una primera línea en plena renovación sintió el rigor.
La visita realizó un desgaste sin fisuras entre la etapa inicial y los veinte del complemento. Franco Stivala y Martín Dolcemello la remaron desde atrás y condujeron a los suyos al 25-17 con el que se imponían hasta ese momento. El wing, a su calidad futbolera para embocarle a los postes, le sumó un try (18 tantos). Y el fullback aportó dinámica y atrevimiento.
Regatas se enmarañó en su propio torbellino y anduvo a la deriva. Se mantuvo a resguardo gracias a su demarcada insistencia, a la suerte del Pumita Vallega, integrante del plantel que disputará este año el Mundial de la categoría, que debutó y apoyó, más algunos destellos esporádicos. Pero evidenció agujeros en defensa que Manuel Belgrano bien aprovechó.
Viejo lobo de mar, Eduardo Fernández Gill sintió colapso de su estructura y dio vuelta de timón: el ingreso de Ramiro Torres Picasso y el reacomodamiento de algunas piezas (Vega al fondo) comenzaron a resurgir a los de Bella Vista. Santi Camerlinckx se serenó, corrigió impresiciones (una pelota suya jugada en pleno ingoal propio le quedó servida a Francisco Fernández Rostello que no tuvo más que hacer presión sobre la misma, en consecuencia, try) y liberó el juego.

El motor de Manuel Belgrano comenzó a fallar, cedió terreno y la iniciativa. A su vez, se reiteró en inconductas pese al pedido desde afuera de sus entrenadores. Un par de ellas le costó el descuento local (20-25) y la amarilla a Ferrero. Regatas izó la vela mayor y con barlovento a favor encontró a Martín Monópoli penetrando en potencia para cambiar definitivamente la bitácora del match.
Una molestia lo obligó a salir, otra vez, a Arano (amonestado en el primer tiempo), punta visitante. Ya con 13, le fue insostenible a Manuel Belgrano el tsunami que provocó Facundo Vega: él solito decoró el resultado y los dejó con las manos vacías a Stivala y sus muchachos con dos conquistas, una más linda que la otra. Primero, se cortó por el centro de la cancha y se mandó un clavado debajo de los palos. Y después, bomba a cargar, él mismo la toma en el aire y sprint final hacia el ingoal.
Regatas se hundía, pero con viento a favor reflotó y se encamina hacia buen puerto.


FUENTE: a pleno rugby