11 de noviembre de 2009

LAS INFANTILES Y SU INCIDENCIA EN EL RUGBY SUPERIOR

Creo que, ningún jugador del plantel superior, puede dejar de recordar aquella época como jugador de las infantiles, cuando vemos hoy a los chiquitos corriendo y jugando al rugby en el club, jugando tocatas en los entretiempos de los partidos de la primera, viniendo a saludarnos después de los partidos o simplemente al ver lleno de chicos el auto de algún padre o alguna madre que está llevando a sus hijos y sus amigos a jugar.

Era una época donde uno esperaba el sábado (se entrenaba o jugaba los sábados a la mañana) para juntarse con todos. Ahora es igual, lo único que se suma es que nos vemos mínimo tres veces a la semana, o también algún viernes a hablar del partido y el sábado… a la cancha.

También me acuerdo cuando venía alguien de la primera y uno se mataba para mandarse alguna jugadita y que nos miraran, era increíble. Todos alguna vez fuimos infantiles y ahora disfrutamos de jugar en la primera como soñábamos en aquel momento. Pero también hay veces que no nos ponemos a pensar la importancia de todo ese caudal de chiquitos que alimentan el rugby de nuestros clubes y que mañana nos van a representar en los primeros equipos.

Alguna vez fuimos como ellos, por eso es importante que no nos desentendamos como jugadores de la formación de los más chicos, para eso no es necesario ser entrenador de una división sí o sí (eso sería espectacular, pero a veces los compromisos familiares, de estudios y/o laborales no lo permiten lamentablemente), pero sí al menos es importante comprometernos a visitarlos en los partidos, en los entrenamientos.

Ir a dar un entrenamiento o referearles algún partido, poder darles una charla y transmitirles nuestra experiencia y fanatismo hacia este deporte e inculcarles la importancia de divertirse practicando un deporte con amigos, lo importante que es hacer algo por el otro y que éste a su vez lo está haciendo por mí, lo que es vestir la camiseta del club y lo que significa, lo que representa ser un jugador de rugby del club, en el club y también fuera del mismo, que su forma de actuar adentro y afuera de la cancha representan a su familia, a sus amigos, a su entorno.

Ese sentido de pertenencia que es difícil de entender cuando uno es más chico, pero que sin entenderlo lo va forjando para toda la vida.

Es una pequeña forma al menos de devolver lo que muchos padres y “los viejos” del club nos enseñaron, lo que se dedicaron a nosotros y lo que nos malcriaron.

Pero lo más importante es que los planteles superiores cada vez más profesionales no deben tampoco olvidarse del espíritu de las infantiles, de esa forma de sentir el rugby, de divertirse, de resaltar valores para toda la vida, del compañerismo, de las ganas de aprender, del temor y de la audacia. El espíritu del rugby nace en las infantiles, que perdure en el tiempo es responsabilidad de cada uno. Por eso también es importante no alejarse de éstas.

En Regatas, juegan en las divisiones infantiles alrededor de 800 chicos. Desde hace un tiempo estamos intentando, en la medida de los posible, no perder ese contacto y concurrir algún grupo de jugadores los sábados a la mañana a compartir alguna actividad con los chiquitos, pese a que realmente las infantiles del Club están más que cuidadas y la verdad hay un grupo importante de padres y colaboradores que se ocupa de manera excelente desde hace tiempo.

Pero siempre es bueno colaborar con ellos y ver cómo se sienten cuando algún jugador del plantel superior esta ahí, en los entrenamientos, en algún partido o compartiendo un tercer tiempo, y renovarse respirando ese clima del que nos nutrimos de chicos.

Además, son ellos también los que se quedan todo el día esperando el partido de la primera para venir después a saludarnos, pedir que le firmemos la camiseta o entregarnos algún dibujo que pegaremos en la pared al lado de nuestra cama y miraremos algún viernes previo al partido. Todo esto que nos hace tenerlos presentes en alguna charla antes de nuestro partido o dedicarles a ellos también nuestros triunfos.

Todo esto que hace al sentido de pertenencia a una determinada formación, a una determinada manera de encarar la vida que, en definitiva, volcaremos adentro de la cancha y que quizás se pueda entender siendo ya más grandes, pero que se fue forjando, sin dudas, desde nuestros comienzos como jugadores de rugby.

Son estas las cosas que nos provocan, y que sólo pocos deportes como el rugby te pueden dar.

A cuidar el semillero!!

Lucas Loviscek, Medio scrum de Regatas.

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